El zinc (Zn) es uno de los microelementos esenciales en la nutrición animal y participa en el correcto funcionamiento de más de 300 sistemas enzimáticos relacionados con el metabolismo, el crecimiento y la defensa inmunológica. Cumple un papel fundamental en la síntesis de proteínas, la división celular y la regeneración de tejidos, por lo que resulta indispensable para el desarrollo y la reproducción del ganado.
El zinc contribuye de manera directa a la formación de queratina y colágeno, proteínas estructurales responsables de la resistencia de las pezuñas, la elasticidad de la piel y la calidad de la lana o el pelaje. Su deficiencia puede provocar parakeratosis (engrosamiento de la piel), mala calidad del pelaje y deformaciones en las pezuñas, lo que afecta la movilidad y disminuye la productividad.
En el sistema inmunológico, el zinc es decisivo para la actividad de los glóbulos blancos y la producción de anticuerpos, aumentando la capacidad del animal para combatir infecciones y recuperarse con mayor rapidez. También actúa como cofactor de enzimas antioxidantes, como la superóxido dismutasa, que protegen las células frente al estrés oxidativo y los procesos inflamatorios.
A nivel digestivo, el zinc ayuda a mantener la integridad de la barrera epitelial intestinal, favoreciendo la absorción de nutrientes y la salud gastrointestinal. Además participa en el metabolismo hormonal y en la activación de diversas enzimas, influyendo positivamente en la eficiencia reproductiva y el aprovechamiento del alimento.
Dado que el organismo no almacena grandes cantidades de zinc, es fundamental asegurar un aporte continuo a través de la dieta o de bloques minerales. La suplementación con formas altamente biodisponibles, como el sulfato de zinc o los quelatos de zinc, garantiza una absorción estable, especialmente en etapas de crecimiento acelerado, lactancia o condiciones de estrés.
En conclusión, el zinc es indispensable para el rendimiento óptimo, ya que respalda el crecimiento, la fertilidad, la inmunidad y la salud estructural de todas las especies ganaderas. Mantener niveles adecuados de este mineral es un pilar fundamental de una nutrición animal eficiente y científicamente fundamentada.